
Morelos es mucho más que un destino de clima templado. Entre montañas, antiguos conventos, haciendas, mercados y paisajes naturales, el estado conserva comunidades donde la historia se vive a través de la cocina, las celebraciones y las artesanías.
Xochitepec, Tlayacapan, Tlaltizapán y Tepoztlán ofrecen cuatro formas distintas de acercarse a la identidad morelense.
Xochitepec: el Cerro de las Flores
En el noroeste de Morelos, entre campos y antiguas haciendas cañeras, Xochitepec ofrece una experiencia serena y auténtica. Su nombre significa “Cerro de las Flores”, una imagen que refleja el carácter luminoso de este Pueblo Mágico.
Destacan el Ex Convento de San Juan Evangelista, la Parroquia de la Purísima Concepción y los museos locales, como el Doctor Emeterio González Orduña.
Desde el Mirador del Cerrito, se abren vistas del paisaje morelense. Abajo, las ex haciendas de Chiconcuac y San Antonio el Puente conservan la historia colonial.
Su gastronomía es un festín vivo de sabores, aromas y tradiciones ancestrales. El pozole negro, blanco, rojo o de camarón ocupa un lugar especial en las mesas. En Atlacholoaya, las cocineras tradicionales preparan mole verde de guajolote acompañado de tamales nejos y las nieves tradicionales de Alpuyeca.
Las artesanías aparecen en la talla de madera, la cartonería y el trabajo con pieles. También se pueden conocer los campos de jícama o disfrutar de una estancia rodeada de naturaleza.

Tlayacapan: tradición y movimiento
Rodeado de montañas, Tlayacapan es reconocido como la cuna de los chinelos, uno de los símbolos más representativos de Morelos. La tradición nació a finales del siglo XIX y se convirtió en una expresión de música, danza y color. El Ex Convento de San Juan Bautista y la Casa de la Cultura y Museo La Cerería revelan la riqueza histórica del lugar.
Para los amantes de la naturaleza, la Zona Arqueológica El Tlatoani y los cerros La Ventanilla y La Tonantzin permiten explorar el paisaje.
La alfarería es uno de sus principales sellos. En los talleres y el mercado de artesanías, el barro se transforma en cántaros, sahumerios, figuras y utensilios. También destacan la cera escamada, las máscaras y los trajes de chinelo.
A la hora de la comida, aparecen el pipián, el mole de guajolote, el mole verde de pepita y el clemole rojo. Para el postre, la deliciosa fruta de horno acompañan las celebraciones del pueblo.

Tlaltizapán: historia junto al agua
Como parte de la Ruta Zapata, Tlaltizapán conserva una memoria histórica importante. El Museo de la Revolución del Sur, instalado en el antiguo Cuartel General de Emiliano Zapata, permite conocer la historia del movimiento zapatista. El Mausoleo de Zapata y la Plaza de los Mártires del 13 de agosto completan este recorrido.
Sobresalen el Ex Convento de San Miguel Arcángel y las históricas haciendas de Acamilpa y San Diego Barreto.
Tlaltizapán es un destino de agua con balnearios como Las Estacas y Santa Isabel, además de parajes naturales en la Sierra Montenegro.
Su cocina está vinculada con los ríos y el campo. El tamal de bagre, envuelto en hojas de totomoxtle, es uno de sus platillos de más arraigo. También destacan el asado de res y la cochinita.
La cestería de carrizo y palma se convierte en canastas, sombreros, petates y otros objetos que mantienen viva la tradición artesanal.

Tepoztlán: misticismo entre montañas
Tepoztlán es un destino donde la naturaleza, las tradiciones y las raíces prehispánicas se encuentran en cada calle. Su paisaje está dominado por las montañas y por la Zona Arqueológica El Tepozteco, donde se encuentra la pirámide dedicada a Ometochtli, deidad del pulque, la fertilidad y la renovación.
Te vas a impresionar con el Ex Convento de la Natividad, el Museo de Arte Prehispánico Colección Carlos Pellicer y su tradicional tianguis de artesanías.
La cocina tepozteca honra el maíz y los ingredientes de la región. Los itacates, el conejo en adobo, el mole tepozteco y los tlaxcales de maíz conviven con quesadillas, tamales de flor de colorín y panes de horno. Una nieve disfrutada en sus calles es el cierre perfecto.
El Parque Nacional El Tepozteco y sus santuarios naturales ofrecen espacios ideales para el ecoturismo.

Un recorrido por la identidad de Morelos
Los cuatro Pueblos Mágicos muestran la diversidad del estado: Xochitepec se descubre entre haciendas, sabores y artesanías, Tlayacapan, cuna del chinelo, resguarda tradiciones que dan ritmo y color a la identidad morelense, Tlaltizapán conserva la memoria zapatista junto a ríos y balnearios y Tepoztlán envuelve al visitante con su misticismo y sus montañas.
Juntos forman un recorrido en el que la historia se vuelve presente, la gastronomía cuenta relatos en tu paladar y las tradiciones siguen floreciendo en Morelos, La Primavera de México.
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Morelos es mucho más que un destino de clima templado. Entre montañas, antiguos conventos, haciendas, mercados y paisajes naturales, el estado conserva comunidades donde la historia se vive a través de la cocina, las celebraciones y las artesanías. Xochitepec, Tlayacapan, Tlaltizapán y Tepoztlán ofrecen cuatro formas distintas de acercarse a la identidad morelense.

Conexstur
Jan 10, 2024

